Di ‘adiós’ a la celulitis con la carboxiterapia

En la sociedad de hoy en día la preocupación por lucir un aspecto más joven y una imagen renovada, es cada vez mayor. Tanto hombres como mujeres buscan nuevos y variados tratamientos para cuidar de su aspecto físico. La celulitis es uno de los quebraderos de cabeza en la población femenina. ¿Es posible acabar con ella? En la actualidad existen técnicas en medicina estética que ayudan a reducir la flacidez y la celulitis de los muslos y los glúteos, eliminando los molestos cúmulos de grasas resistentes. La carboxiterapia es uno de los procedimientos más demandados en numerosas clínicas y centros. ¿Todavía no sabes en qué consiste? A continuación te lo explicamos.

Técnica de la carboxiterapia

La carboxiterapia se trata de un método que se basa en el uso terapéutico del dióxido de carbono (CO2) por vía subcutánea. La infiltración de este gas es incoloro e inodoro que se desprende de la respiración de todas las personas, mejora el flujo sanguíneo y, en consecuencia, la oxigenación de la piel en el área tratada. El dióxido de carbono llega hasta los tejidos adyacentes y contribuye a la destrucción de las células grasas, proceso conocido como lipólisis.

El procedimiento de la carboxiterapia es muy sencillo y se lleva a cabo a través de un equipo especializado que permite controlar el tiempo de inyección, la velocidad del flujo y monitorizar la dosis que se administra en cada sesión. La inyección de dióxido de carbono restablece la microcirculación, acelera el flujo sanguíneo y mejora el intercambio gaseoso, por eso el CO2 contribuye a la combustión de las grasas y a la reducción del volumen de los tejidos entre los adipocitos. Por este motivo la carboxiterapia es un tratamiento que mejora la calidad de la piel y disminuye algunos de los síntomas que suelen acompañar a la celulitis, como la sensación de pesadez en las piernas.

Combinación con otros tratamientos

Para mejorar los resultados de la carboxiterapia, es recomendable someterse a alguna sesión de presoterapia o de terapia subdérmica microalveolar con el fin de favorecer la difusión del gas a los tejidos adyacentes. Ambos procedimientos ayudan a la distribución eficiente del dióxido de carbono para optimizar el tratamiento.

Esta técnica médico-estética debe ser realizada exclusivamente por médicos cualificados y profesionales. Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid te recordamos que el número de sesiones a realizar varía en función de las necesidades concretas de cada paciente, pero lo ideal son un mínimo de 13 a 15 aplicadas de dos a tres veces por semana. Los resultados no son permanentes y están sujetos a la combinación e implementación de un estilo de vida saludable.