Causas del acné en la edad adulta

No siempre el acné es un problema dermatológico exclusivo de los adolescentes. Las personas adultas también pueden verse afectadas por el conocido como acné adulto o clínico por razones de diversa naturaleza que queremos abordar en las siguientes líneas.

A la hora de abordar las causas del acné en la adolescencia lo primero en lo que se piensa es en los cambios hormonales. Pero ¿por qué a veces aparece en la edad adulta? En la madurez, el perfil más común es el de una mujer de unos 25 años. De todos modos, la cosa cambia según el país y la etnia. Por ejemplo, es más frecuente entre las mujeres afroamericanas e hispanas y menos entre las asiáticas, caucásicas o hindúes. Lo habitual es que entre un 15% y un 20% de las mujeres padezcan algún tipo de afección inflamatoria de la piel en algún momento de su vida y sobre todo tras cumplir los 20 años. Afecciones como el acné y la rosácea, de la que hablábamos en otro post.

Los dermatólogos recuerdan que el acné en la edad adulta es un trastorno inflamatorio moderado de la piel. Se manifiesta en la denominada zona U del rostro: ángulos mandibulares, cuello y zona peribucal. Por su parte, el acné juvenil afecta sobre más que nada a la zona T del rostro: frente, nariz y mentón. Son varios los factores que propician la aparición del acné más allá de la adolescencia. Los más comunes son el estrés, el tabaquismo y los cambios hormonales. Puede deberse también al uso de ciertos fármacos como corticoides y anabolizantes. Por supuesto, también al hecho de recurrir a determinados cosméticos que no sean adecuados al tipo de piel. Hay que tener siempre presente que, cuando hablamos del acné, no nos referimos a una enfermedad infecciosa sino inflamatoria. Por eso los antibióticos tópicos no se prescriben para su tratamiento ya que aumentan las resistencias bacterianas.

Una dieta equilibrada como vía para prevenir el acné 

En la Asociación de Medicina Estética de Madrid te recordamos que tanto en adolescentes como en adultos, el acné se debe a trastornos hormonales que alteran las glándulas sebáceas. Se produce un aumento en la secreción de sebo que obstruye los poros derivando en la aparición del acné.  En cuanto al tratamiento, lo primero que hemos de tener claro es que no podemos manipular los granos. De este modo lo único que se hace es extender las lesiones y producir cicatrices. Marcas que son más difíciles de eliminar en las pieles maduras ya que el proceso de regeneración es más lento.

Para prevenir la aparición del acné es básico llevar una alimentación saludable reduciendo el consumo de grasas y aumentando el de frutas y vegetales. Ante la primera señal, es importante acudir al especialista para que determine de qué tipo de acné se trata. Si se trata únicamente de puntos negros o comedones puede bastar con aplicar un gel exfoliante o una mascarilla desincrustante. En cambio, si hay lesiones inflamatorias es preciso acudir a la consulta del dermatólogo. Lógicamente, el tratamiento depende de la gravedad del acné. Mientras que los tratamientos para adolescentes se centran en secar los granos y regular la producción de las glándulas sebáceas, en los adultos se trata limpiar, tonificar e hidratar asegurando así la reducción de estas infecciones.