¿Cómo funcionan los hilos tensores?

Los hilos tensores constituyen una de las innovaciones más destacadas en llegar a los centros médicos estéticos de Madrid en los últimos años, constituyendo una opción accesible y mínimamente invasiva para el rejuvenecimiento facial. Estos hilos suponen la evolución definitiva de una técnica que ha estado en desarrollo a lo largo de mucho tiempo pero que en la actualidad alcanza por fin unos resultados realmente satisfactorio para el paciente. ¿Cuál es exactamente la forma de funcionar de este método?

Lo primero que necesitamos hacer es distinguir entre los dos materiales que actualmente son denominados de forma habitual como hilos tensores: los de ácido poliláctico y los de PDO o polidioxanona. Si bien están pensados para obtener efectos similares, su principio de funcionamiento es notablemente distinto.

Los hilos de PDO se colocan en cantidad abundante –por decenas–, extendiéndose a modo de malla bajo la piel, pero se trata de un proceso rápido e indoloro, realizado mediante una cánula. Este material funciona a partir de la bioestimulación: los hilos inflaman los tejidos subcutáneos para potenciar su tersura, fomentando en el proceso la producción de colágeno, fibrina y elastina. El efecto es sutil y natural.

En cuanto a los hilos de ácido poliláctico, se instalan en menor número y, aunque también poseen un efecto estimulante, se caracterizan principalmente por generar una tensión propiamente dicha, un estiramiento mecánico que permite conseguir resultados más visibles desde el principio. Resultan ideales para levantar zonas específicas como las cejas o los pómulos.

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid recordamos que esta técnica proporciona en ambos casos un efecto temporal, que puede durar en torno a 18 meses –a lo largo de los cuales los materiales van siendo reabsorbidos paulatinamente– y cuya efectividad está pensada para rostros con una flacidez leve.

Si bien no llegan a alcanzar las posibilidades de estiramiento que puede ofrecer la vía quirúrgica, lo más positivo es que la implementación de los hilos tensores es relativamente sencilla y altamente segura. Resultan perfectos para pacientes de una edad no muy avanzada que deseen prevenir los primeros signos de flacidez y distensión en el rostro. Además, es posible combinar sus efectos con los de otros tratamientos de medicina estética no invasiva.