Consejos para evitar comer con ansiedad

Aunque no lo parezca, sentir hambre no responde sólo a una sensación fisiológica, sino que puede ser consecuencia de una sensación mental. Si te paras a pensar, seguramente alguna vez en tu vida has comido por aburrimiento o tristeza. España es el país de la tapa y el picoteo y, en estos casos, muchas veces comemos sin hambre. Llevar a cabo una dieta sana y equilibrada puede resultar difícil cuando existen tantas tentaciones al alcance de nuestra mano o nos disponemos a asaltar la nevera en plena noche ante la falta de sueño. Nunca está demás visitar a un nutricionista para que nos enseñe el mejor modo de comer saludablemente, evitando el sobrepeso y el riesgo de sufrir un trastorno de la conducta alimentaria.

Escapar de los productos alimenticios poco recomendables no resulta una tarea sencilla. Sobre todo cuando tenemos un problema de falta de tiempo o nuestro estado anímico no acompaña. Una de las reacciones más habituales cuando alguien está triste, es sentir el impulso de comer algo dulce, lo cual tiene una explicación científica. Cuando ingerimos alimentos ricos en grasa o azúcar nuestro organismo libera endorfinas y dopamina en el cerebro causándonos una sensación de felicidad, aunque la misma se diluye cuando acabamos el manjar que estamos degustando.

Es importante diferenciar un trastorno de la conducta alimentaria con la alimentación emocional. El primero surge como consecuencia de las presiones sociales por conseguir parecerse a los cánones de belleza marcados, el segundo responde a la alimentación impulsiva ante determinados estados de ánimo. Este segundo supuesto también se puede conseguir, desde la Asociación de Medicina Estética en Madrid abordamos las siguientes soluciones:

  1. La importancia de una dieta equilibrada: Es una cuestión fundamental para preservar nuestra salud. Hay que comer de todo porque cada nutriente aporta beneficios diversos para nuestro organismo. Para conseguir llevar a cabo una dieta saludable es recomendable no evitar ningún alimento, pues la prohibición puede crear ansiedad y conducir a un atracón. Es bueno comer aquellas cosas que nos gustan, aunque no sean muy recomendables para mantener la línea. Podemos darnos un capricho de vez en cuando, pero siempre con moderación.
  2. ¿Comidas entre horas? Párate un momento y piensa si comes por hambre o para calmar alguna sensación como la ansiedad o el aburrimiento. En caso de que tu respuesta corresponda con la primera opción busca alimentos saludables para picotear. Si la respuesta tiene más que ver con la segunda razón sal a dar un paseo, busca un entretenimiento y verás que el hambre se diluye.
  3. Cocina creativa: Comer sano puede ser mucho más divertido de lo que imaginas, alimentos nuevos, recetas diferentes y diversión en tus platos. Elige restaurantes saludables e innova en tu alimentación.
  4. Hacer ejercicio: Es una práctica muy saludable que, además, contribuye a acabar con el estrés y la ansiedad, a relajar tu mente. El deporte genera sensaciones positivas que se verán reflejadas en tu alimentación.