Cuidados básicos para reparar nuestra piel tras el verano

Nos encanta el verano y lo disfrutamos al máximo. De hecho, nos parece que pasa en un suspiro. Cuando nos queremos dar cuenta estamos en septiembre y todo vuelve: el cole, la rutina, el otoño… El buen tiempo, propio de la época estival, nos empuja a disfrutar de jornadas de playa o piscina, chapuzones y comidas o encuentros al aire libre. Con tanta actividad podemos olvidar que nuestra piel sufre al quedar más expuesta a las agresiones externas. Los rayos nocivos del sol, la contaminación y el sudor pueden deteriorar la apariencia de nuestra piel. Por ello, los dermatólogos recomiendan extremar los cuidados que aplicamos a la piel tras las vacaciones.

Incluso si hemos usado fotoprotector y cremas para mantener nuestra piel en buen estado, es posible que haya sufrido daños que no se ven a simple vista. Aunque nuestra piel cuente con un aspecto saludable no quiere decir que esté sana. Tras la estación más calurosa del año, ha tenido que soportar todo tipo de abrasiones: el sol, la sal marina, el cloro de las piscinas, etc. Así que ha llegado el momento de mimar nuestra piel y prepararla para el frío del invierno que ya acecha a la vuelta de la esquina.

Lo más habitual tras el verano es que nuestra piel pierda la luminosidad, se reseque y sufra una importante deshidratación. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que debemos hidratarla de forma adecuada, por dentro y por fuera. Es decir, más allá de usar cremas regenerativas e hidratantes, debemos tomar mucha agua para reponer líquidos y apostar por una dieta rica en antioxidantes, como los que encontramos en las frutas y las verduras.

Desde la Asociación de Medicina Estética en Madrid queremos presentarte algunos de los cuidados básicos que es necesario aplicar a nuestra piel tras el verano:

  1. La higiene es una cuestión fundamental para eliminar el maquillaje y limpiar los poros. De hecho, debemos hacerlo dos veces al día con un jabón neutro, sobre todo antes de ir a la cama, ya que durante el sueño nuestro organismo aprovecha para regenerar los daños que hayamos podido sufrir durante la jornada.
  2. Aunque el calor y el sol vayan dando paso a las lluvias y los cielos cubiertos, es importante no salir a la calle sin fotoprotección. Los rayos ultravioleta están presentes en todas las épocas del año y son la principal causa de un envejecimiento prematuro en nuestra piel.
  3. Cuida tu alimentación. La hidratación de la piel comienza desde el interior, beber dos litros de agua al día y apostar por alimentos como las frutas, las verduras, los pescados o las carnes blancas nos ayudarán a mejorar la apariencia de nuestra piel. Evita, en la medida de lo posible, los dulces y la comida preparada que cuenta con un exceso de azúcar, sal y gasas hidrogenadas.
  4. Dormir ochos horas al día es una cuestión fundamental para mantener las ojeras a raya y dejar que el organismo regenera nuestra piel, aportándole brillo y luminosidad.
  5. Practica ejercicio físico con regularidad y evita la vida sedentaria. No es necesario hacer grandes esfuerzos, es suficiente con camina una hora al día.