¿Puede la toxina botulínica dejar de ser efectiva?

Nadie duda de los beneficios de la toxina botulínica para el rejuvenecimiento facial. Durante la última década las inyecciones de esta sustancia han sido el tratamiento estrella de las clínicas de medicina estética en nuestro país. Su aplicación permite eliminar y minimizar las arrugas superficiales y las líneas de expresión, curiosamente, la capacidad de esta sustancia para mejorar la tersura de la piel en el ovalo facial se descubrió durante su uso para tratamientos de estrabismo en la década de los 90.Cuando los oftalmólogos descubrieron con asombro que las arrugas que los pacientes presentaban alrededor del ojo desaparecían. Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid ya hemos abordado diferentes estudios que hablan sobre las nuevas aplicaciones de la toxina botulínica para tratar diversas patologías. Sin embargo, en esta ocasión nos hacemos eco de otra investigación que establece que esta sustancia podría dejar de tener efecto en algunos pacientes.

Según una investigación científica se estima que entre el 0,5% y el 3% de los pacientes que se someten a tratamientos con toxina botulínica pueden desarrollar resistencia a la sustancia, dejando de hacer efecto su aplicación. Dicha resistencia se traduce en que, a pesar de inyectar la sustancia paralizante, el músculo seguirá presentando contracción. Según una investigación alemana sólo uno de cada 200 pacientes desarrolla los anticuerpos que originan que la aplicación de la toxina botulínica pierda efectividad con el tiempo. En cualquier caso, señalan que esta cifra podría ser mayor para pacientes que reciben dosis elevadas de sustancias para tratar algunas patologías como la hiperhidrosis o sudoración excesiva.

En cualquier caso, en el ámbito de la medicina estética es sobradamente conocida la posibilidad de que las toxinas puedan generar anticuerpos en los pacientes. Si tenemos en cuenta las investigaciones alemanas encontraremos que la aplicación de esta sustancia para tratamientos de rejuvenecimiento facial en España no presenta dosis demasiado elevadas, por lo que el número de personas afectadas podría ser menor.

En definitiva, en la Asociación de Medicina Estética de Madrid consideramos que la clave está en la cantidad de sustancia aplicada, la técnica utilizada y la calidad con la que cuenta el producto inyectado. En nuestro país se pretende conseguir cierto rejuvenecimiento facial, pero obteniendo unos resultados naturales en la expresión, motivo por el cual no se abusa de dosis elevadas de esta sustancia. Actualmente, podemos encontrar tres tipos de toxina botulínica en España por lo que si se detecta una leve respuesta adversa a una marca concreta la solución más adecuada será probar con otro tipo, pero nunca aumentar la dosis aplicada de la sustancia.