Eficacia de la fotoprotección contra el cáncer de piel

El cáncer de piel es uno de los tumores que ha incrementado en nuestro país desde hace algunos años. De hecho, según datos extraídos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el número de diagnósticos supera a los casos de cáncer de mama, colon y próstata juntos. Esto pone de relieve la importancia de la fotoprotección para prevenir la aparición de carcinomas y melamonas. El aumento del cáncer de piel está relacionado de manera directa con los hábitos no saludables de exposición solar intensa en cortos periodos de gran parte de la población, especialmente durante los meses de verano.

¿Por qué tomar el sol es un riesgo?

Es importante recordar que el bronceado se trata de una reacción de la piel ante la agresión de un agente externo, que es el sol. La mayoría de los diagnósticos de cáncer de piel se deben a hábitos de exposición inadecuados durante la infancia y la juventud. La piel cambia de color cuando recibe el impacto de los rayos ultravioleta porque los melanocitos, unas células de la piel, se ven obligadas a producir más melanina para protegerla. En este sentido, podemos afirmar que el bronceado es un mecanismo de defensa de nuestra piel.

 

Concienciación sobre la protección de la piel

Aunque muchas personas conocen los efectos reales del sol y saben que deben protegerse, en la práctica no se ha traducido en una protección real. Numerosos estudios científicos han constatado que la piel tiene memoria y los daños solares son irreversibles si no se llevan a cabo hábitos preventivos. La fotoprotección juega un papel fundamental en la reducción de posibilidades de padecer cáncer cutáneo. Para proteger bien la piel se debe usar un protector solar como mínimo de factor 30 en adultos y de 50 para los niños.

 

Buenas prácticas de protección solar

La fotoprotección desde la infancia es muy importante, ya que educar a los niños en hábitos de protección solar hará que continúen con estas medidas a lo largo de su vida. La aplicación de protectores de amplio espectro (UVA y UVB), evitar la exposición al sol entre las 11 y las 17 horas, y utilizar gorras, sombreros y gafas con filtros ultravioleta son algunos de los principales consejos. Asimismo, no es conveniente que los bebés menores de seis meses sean expuestos al sol.

 

Autoexploración de lunares

El uso de fotoprotector y llevar a cabo hábitos que minimizan los efectos del sol, son grandes pasos en la prevención del cáncer de piel, pero aún se puede hacer algo más. Desde Asociación de Medicina Estética de Madrid recomendamos prestar atención los lunares como medida de control. En el supuesto de que se observen cambios de tamaño o color, la mejor opción es acudir a un dermatólogo para salir de dudas.