Eliminación de tatuajes con láser. Cuidados de la piel

En torno al 60% de las personas que se han hecho un tatuaje en alguna parte de su cuerpo se arrepienten al poco de esa decisión, en la mayoría de los casos, tomada durante la juventud, y deciden quitárselo. En la actualidad, el láser es la técnica más empleada para eliminar los tatuajes al destruir la tinta de manera selectiva. Es decir, sin que la piel de alrededor se vea dañada. Es, sin duda, uno de los métodos más seguros y el que recomiendan en estos casos nuestros dermatólogos y expertos en la materia. En cuanto al número de sesiones que son necesarias para borrar de manera definitiva cualquier rastro de ese dibujo, el tipo de tatuaje, su colocación, tamaño y el color de la tinta son algunos de los factores determinantes, por lo que es difícil dar una cifra concreta.

¿Qué cuidados requiere la piel después de cada sesión?

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid aconsejamos aplicar una crema antibiótica en la zona tratada por el láser y cubrirla después con una cura oclusiva, la cual debe realizarse a diario hasta que la piel se encuentre totalmente recuperada. Al cabo de una semana, conviene seguir extremando las precauciones, aunque en este caso la piel puede descubrirse si evitamos su exposición al sol. También es bueno que apliques sobre la zona alguna crema regeneradora.

Los colores más fáciles de quitar con el láser son el negro, el azul, el verde, el rojo, el amarillo y el naranja. En cambio, con el blanco o el beige, el resultado no suele ser el esperado.

Una vez borrado el tatuaje por completo o solo una parte del mismo (una fecha o un nombre) nada impide al paciente que se ponga de nuevo en manos de un tatuador profesional. Eso sí, recomendamos esperar a que la piel esté totalmente sana, es decir, recuperada de la última sesión del láser. Lo normal es dejar pasar unos 6 meses.

En el supuesto de haber sufrido alguna hemorragia o infección vírica, se debería descartar la opción de volver a tatuarse.

Lo positivo de todo esto es que gracias a técnicas como el láser es posible volver atrás, y es que el tatuaje ha dejado de ser una marca para toda la vida.