¿Cómo evolucionan los párpados con el paso de los años?

Una de las zonas de nuestro cuerpo donde más evidente se hace el envejecimiento propio del paso de los años es en el óvalo facial. Además, es una de las zonas que más preocupación suscita entre la población, ya que los seres humanos nos afanamos mucho en ganarle la batalla al desgaste que supone ir cumpliendo años. En el ámbito de la medicina estética existen muchos tratamientos para mejorar la apariencia de nuestro cutis y rejuvenecer nuestro rostro. Los ojos son una de las claves en la composición de la cara, suelen aparecer arrugas en la zona del entrecejo y en los laterales de los ojos o en la parte inferior. Sin embargo, los párpados juegan un papel fundamental ya que tienden a experimentar grandes cambios con el paso del tiempo.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la piel que recubre los párpados es una de las más finas de todo el cuerpo. Por este motivo, cerca de nuestro 40 cumpleaños podemos notar cómo pierden elasticidad, creando un pliegue superior encima del ojo. Este problema no sólo envejece nuestra mirada y nos da un aspecto cansado o triste, sino que puede mermar nuestra visión lo que se conoce con el nombre de blefarochalasis.

Durante algunos años, el párpado pierde su contorno natural y la piel cae sobre el párpado móvil en menor o mayor medida. Evidentemente, el grado puede variar de unas personas a otras. Cuando nos acercamos a los 50 años se producen otros cambios que envejecen nuestro rostro. En este caso, tiende a acumularse grasa en los párpados inferiores, creando antiestéticas bolsas. También, en estas edades es más probable que surjan las arrugas laterales y las temidas patas de gallo.

Cuando nos acercamos a los 60 otro músculo de la zona se debilita, en este caso hablamos del elevador del párpado superior. Este factor suele dar lugar a que el borde libre del párpado quede más debajo de lo habitual. Es un proceso lento, tanto, que solemos pensar que poco a poco el párpado se va cayendo, cuando en realidad es que no podemos abrirlo del todo. Una reacción habitual es mantener las cejas elevadas para tratar de abrir más los ojos, lo que puede generar gran cantidad de arrugas en la zona de la frente.

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid, queremos destacar que es a partir de los 40 años cuando comienza a cambiar esta zona del óvalo facial. Lo más habitual es que se produzca una pérdida de grasa, lo que provoca cambios notables como: la pronunciación del surco de las lágrimas o las ojeras, dando lugar también a las primeras arrugas en la zona. Afortunadamente, existe una gran diversidad de tratamientos para poner solución a este problema.