Cómo gestionar la publicidad en el sector de la medicina estética

Si nos paramos un momento a pensarlo, la publicidad siempre ha estado ahí. Rodeándonos: en la calle, en los medios de comunicación, en todas partes. En los últimos años este sector ha evolucionado y, a día de hoy, las empresas pueden optar por estrategias publicitarias tan sutiles que casi no nos damos ni cuenta de que un determinado mensaje conlleva cierto matiz comercial. Sea como sea, también hay campañas muy agresivas en las que se promociona un determinado producto y servicio, destacando unos beneficios nada realistas. En el ámbito de la medicina estética debemos tener más cuidado, si cabe. Está bien darnos a conocer o informar sobre nuevos procedimientos y avances, pero siempre siendo realistas y rigurosos con la información.

Sin duda, la publicidad engañosa no nos hace ningún favor. El famoso “antes” y “después” no siempre se realiza con seriedad. Puede que al ver una determinada transformación, sean muchas las personas que deseen salir corriendo a pedir nuestros servicios. Pero, al fin y al cabo, estamos hablando de propaganda, las fotos pueden ser retocadas y, desafortunadamente, este tipo de mensajes puede ser engañoso y alterar las expectativas de los pacientes.

Cualquier acto médico debe ser profesional, honesto y riguroso y, por ello, no deberían tener cabida este tipo de prácticas publicitarias. En nuestro caso, la información que manejamos debe ser completa y clara. Lo más importante es concienciar a los pacientes de que el éxito de los procedimientos depende de que tengan unas expectativas realistas. Una vez más, el principal problema es el intrusismo laboral y las cadenas de dudosa reputación que apuestan por promociones del tipo “dos por uno”. Una práctica que no encaja en absoluto con este sector ni con el tipo de tratamientos que engloba la cirugía plástica, estética y reparadora.

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid queremos resaltar que podemos recurrir a las difusiones mediáticas y a las estrategias de comunicación, pero siempre cuidando nuestros mensajes. Siendo responsables con nuestro trabajo y tratando de no mancillar la excelencia de la medicina estética en España. Dicha valoración es muy positiva, tanto que cada vez llegan más extranjeros a nuestro país dispuestos a someterse a un determinado tratamiento estético. Debemos apostar por la evolución y la ciencia, centrándonos en los nuevos avances tecnológicos que nos permiten ser más precisos y menos invasivos.