La medicina estética aumenta la autoestima

Las intervenciones estéticas contribuyen a que las personas que se someten a este tipo de técnicas vean incrementada su autoestima. Afirmación que se desprende como resultado de un estudio que ha sido publicado en el Journal of the American Medical Association a través del cual se ha valorado la eficiencia real de las técnicas de medicina estética. Evidentemente, este tipo de intervenciones sirve para mejorar la apariencia externa del paciente, reformando aquellos aspectos de su apariencia física que no cumplen sus expectativas. En cualquier caso, cuando se recurre en exceso a este tipo de técnicas puede crearse el efecto contrario. Uno de los principales objetivos de la medicina estética es tratar de combatir los signos de la edad, según se establece en este estudio este tipo de tratamientos puede reducir en más de cinco años la edad que aparentamos.

Joshua Zimm, del Hospital Lennox Hill de Nueva York, ha sido la persona encargada de realizar este estudio con pacientes que han sido sometidos a técnicas de cirugía facial. El libro publicado por Zimm ha sido especialmente polémico, ya que establece la hipótesis de que la gente que se decanta por este tipo de tratamientos no lo hace para mejorar su imagen personal, sino para sí mismos. Según Zimm, este tipo de paciente busca sentirse mejor consigo mismo, lo que se traduce en un incremento notable de su autoestima. Esta afirmación difiere con otros estudios más recientes que defienden que una intervención estética se realiza con un objetivo médico, mejorar un aspecto que supone cierto malestar al paciente, pero no únicamente para mejorar su bienestar interior.

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid señalamos que, precisamente, una encuesta realizada en EEUU revela que el 90% de las personas que se somete a alguna técnica de medicina estética se sienten complacidas con los resultados. Si bien es cierto que no conviene caer en errores frecuentes como tratar de imitar los rasgos de una celebrity, someterse a alguna técnica específica para complacer a la pareja o pensar que mejorar nuestro aspecto exterior acabará con otros problemas como tristeza, estrés o frustración. Estos motivos pueden influir en una decisión errónea, que contribuya a que los resultados finales no sean satisfactorios.