Mommy makeover: un boom en América

El cuerpo de una mujer sufre numerosas trasformaciones a lo largo de su vida: aumento o pérdida de peso, cambios hormonales, etc. Sin embargo, el mayor cambio al que se va a enfrentar la figura femenina es a un embarazo. Estos cambios en el cuerpo de la mujer se producen muy rápidamente y son bastante drásticos. Tras varios meses de gestación y lactancia llega el momento de recuperar la figura, aunque no siempre es posible. En muchas ocasiones las nuevas mamás no son capaces de recuperar la silueta, lo que puede suponer una pérdida de autoestima, decepción o, incluso, depresión. La tendencia actual en EE.UU es someterse a diversos tratamientos e intervenciones quirúrgicas para paliar los efectos del embarazo en la figura femenina, lo que se conoce como mommy makeover.

La transformación del cuerpo femenino durante el embarazo no sólo se relaciona con los cambios hormonales, los efectos físicos son evidentes. Cuando esta etapa finaliza se pueden apreciar las consecuencias del embarazo en forma de imperfecciones, que generalmente tienden a desaparecer pasados unos meses. En cualquier caso desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid sabemos cuáles son las preocupaciones de las mujeres que estrenan maternidad. Los problemas más frecuentes suelen ser:

  1. Flacidez cutánea. La piel se estira ampliamente durante el embarazo para abarcar el aumento de tamaño, sobre todo en zonas localizadas como el vientre o el pecho. Esto puede suponer que la piel no recupere su ubicación inicial apareciendo los problemas de flacidez. Además, puede darse casos en los que aparezcan estrías.
  2. El tamaño y la textura de las mamas se ven modificados a lo largo del embarazo, al prepararse para la lactancia. Tanto el tejido glandular como la grasa localizada en los senos pueden sufrir modificaciones en cuanto a su distribución. Por ello, la apariencia de las mamas puede verse afectada, perdiendo tersura y dando lugar a un busto caído.
  3. Durante el embarazo los músculos del abdomen sufren una gran tensión, que puede tener consecuencias negativas para esta zona en concreto. Tras el parto puede darse una incidencia de grasa localizada en esta parte del cuerpo, así como flacidez en la piel e, incluso, celulitis.

Evidentemente, en la recuperación de la figura femenina tras un embarazo y parto van a influir diversos aspectos, tales como: aspectos genéticos, constitución física o el estilo de vida de la madre. Durante el periodo de recuperación conviene prestar atención a la alimentación, que debe ser adecuada y equilibra. También es recomendable la práctica de actividades deportivas, aunque la intensidad de la misma deberá incrementarse paulatinamente. Sin embargo, a pesar de ello no siempre la recuperación cumple las expectativas de las mujeres que han pasado un embarazo, sobre todo cuando han vivido esta etapa en más de una ocasión.

Algunos tratamientos de medicina estética, no invasivos, muy adecuados para mujeres que acaban de estrenar maternidad son:

  • Para paliar la flacidez de la piel: mesoterapia corporal, masajes reductores o de drenaje linfático, LPG, plataformas como radio frecuencia, crioterapia, cavitación, etc.
  • Para eliminar las estrías: mesoterapia, láser fraccionado, láser de plasma, regeneración con factores de crecimiento, etc.

Las posibilidades son múltiples y variadas y dependerán de cada caso en concreto. Deberá realizarse un diagnóstico, a través  del cual será más fácil establecer que tratamiento es más adecuado para cada caso en particular. En este sentido, conviene señalar que además de estas opciones de medicina estética menos invasivas y más económicas, siempre existirán también las opciones quirúrgicas que comprenden un resultado más definitivo. Si bien es cierto que involucran más riesgos inherentes a una cirugía, en cualquier caso será el cirujano plástico quien debe hacer una valoración apropiada.