La obesidad y los genes

Llevar a cabo una alimentación adecuada, basada en una dieta equilibrada es vital para el ser humano. No sólo para lucir una bonita figura, sino por una cuestión básica de salud. Cuando una persona alcanza cierta edad el ritmo de vida que haya llevado hasta ese momento puede comenzar a pasarle factura. La importancia de la alimentación alcanza tal magnitud que puede desencadenar que una persona adulta de mediana edad presente unos genes enfermos o, por el contrario, si ha llevado a cabo una vida saludable sus genes así lo reflejarán.

En Asociación de Medicina Estética de Madrid nos hacemos eco de un estudio de la Universidad de Boston, desarrollado en su departamento de nutrición y genética. Dicho trabajo explica de forma didáctica qué es la nutrigenómica, definida en pocas palabras, podemos establecer que se trata de la relación vinculante entre la alimentación y cómo se expresan los genes, es decir sus mutaciones.

No se trata de estar a dieta, ni tener que vivir en un régimen continuo, la clave está en aprender a comer. En conseguir unos hábitos de vida saludables y prolongarlos en el tiempo. En este sentido, las recomendaciones médicas siempre van en la misma línea: antes de empezar una dieta conviene realizar un estudio en profundidad. Ninguna persona es igual a otra, por lo que no siempre una misma dieta surtirá el mismo efecto en dos personas distintas. En cualquier caso, Internet está fomentando el desconocimiento en el ámbito de la nutrición, difundiendo bulos y mitos sobre diferentes alimentos.

El cuerpo humano posee más de 60 genes que están directamente relacionados con la obesidad. De hecho, los expertos aseguran que el 50% de los casos de obesidad se deben a cuestiones genéticas y la otra mitad responde a malos hábitos de alimentación. Una dieta variada es aquella que no elimina ningún alimento, esta práctica ampliamente extendida en las dietas milagro es peligrosa y entraña riesgos para la salud. La solución definitiva es aprender a comer, conocer nuestro cuerpo y saber establecer las proporciones adecuadas de cada alimento. Debemos comer de todo sí, pero en su justa medida.