¿Es justificado optar por una dieta sin gluten cuando no hay motivo?

Hasta no hace mucho tiempo ni siquiera sabíamos que existía una enfermedad que se basa en la intolerancia al gluten. La celiaquía se ha vuelto muy popular en los últimos años y muchas personas aún desconocen que padecen esta dolencia. Sin embargo, el elevado crecimiento en el número de casos diagnosticados está desatando una nueva tendencia: apostar por una dieta libre de gluten. Así porque sí y sin motivo aparente. Desde la Asociación de Medicina Estética en Madrid nos hacemos eco de los datos que aportan veracidad a esta noticia.

Según la empresa de investigación de mercados NDP, el 29% de los adultos estadounidenses está eliminando el gluten de sus dietas. La cifra es mucho más alarmante según nos acercamos a la Unión Europea. Una encuesta de aYouGov señala que en el Reino Unido más del 60% de los adultos ha adquirido algún producto libre de gluten.

¿Qué es la celiaquía?

El gluten es una proteína, un nutriente que se encarga de hacer nuestro pan más suave y esponjoso. El problema es que nuestro cuerpo no es capaz de descomponer dicha sustancia de forma total. En lugar de convertirla en aminoácidos, nuestro organismo la divide en cadenas de ácidos. La complicación surge en los cuerpos de las personas celiacas, ya que alertan de la presencia de esta sustancia, al considerar que están siendo atacados por algún microorganismo. Las consecuencias de esta enfermedad se traducen en un deterioro de una serie de filamentos que se encuentran en el intestino delgado y que se encargan de absorber los nutrientes y trasladarlos al flujo sanguíneo.

Esta patología afecta a una persona de cada cien en el mundo desarrollado. Sin embargo, se está desatando un pensamiento generalizado de que el gluten no es bueno para la salud en general, por ello muchas personas se están animando a eliminar esta proteína de su dieta. En los últimos años, las tendencias de búsquedas en Google revelan que existe un interés creciente por las dietas sin gluten.

Los nutricionistas señalan que no es una buena idea modificar nuestra dieta sin la supervisión de un especialista. La mejor opción es someterse a las pruebas que determinan si existe una patología, ya sea celiaquía, alergia al trigo o sensibilidad al gluten. En función del diagnóstico se podrá optar por una dieta específica, siempre que la misma sea supervisada por un facultativo médico.