Otoño: la mejor época del año para ponerle fin a las varices

Las personas que padecen insuficiencia venosa en las piernas saben bien que durante el verano las molestias se intensifican como consecuencia del calor. Pero, con el fin de la época estival, la sintomatología remite ligeramente. Precisamente, el otoño es la mejor estación del año para someterse a un tratamiento de medicina estética que nos permita eliminar las varices de una vez por todas.

Los procedimientos para conseguir acabar con la insuficiencia venosa han evolucionado mucho con el paso de los años. La tecnología ha permitido crear nuevos tratamientos mucho menos invasivos y alcanzar los resultados esperados. Actualmente, podemos encontrar numerosos técnicas como los tratamientos con láser, la radiofrecuencia, la esclerosis con espuma o los procedimientos hemodinámicos.

Evidentemente, todos ellos cuentan con diferentes ventajas e inconvenientes. Pero, lo cierto es que podemos elegir aquella técnica más adecuada para cada caso e, incluso, alternar varios procedimientos para conseguir acabar con el problema, alterando lo menos posible la vida cotidiana del paciente.

La insuficiencia venosa se traduce como las dificultades que el sistema venoso encuentra en las extremidades inferiores para hacer recircular el torrente sanguíneo de nuevo hacia el corazón. Cuando una persona siente molestias en las piernas, como pesadez, calambres o, incluso, dolores es posible que sufra una insuficiencia venosa.

¿Qué pasa en verano?

El calor favorece la dilatación de las venas, así como que las válvulas que las componen funcionen peor. Es posible encontrar tratamientos para minimizar los síntomas, pero es importante determinar el grado de insuficiencia venosa que se padece y tener en cuenta que es posible someterse a algún tratamiento definitivo para acabar con el problema de una vez por todas.

Cuando el problema se localiza en un sector más superficial es cuando se produce la aparición de varices. Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid queremos destacar que el  diagnóstico adecuado de cada caso será fundamental para determinar la clase de tratamiento que podrá acabar con el problema. En la mayoría de los casos se recurrirá a una radiografía-doppler de las piernas que mostrará el funcionamiento de las venas y las válvulas, detectando el movimiento de la sangre en el interior.