Principales tratamientos para combatir el acné

Si en otro post hablábamos de los motivos del acné en la edad adulta, en este nos queremos ocupar de las principales alternativas que existen en cuanto a los tratamientos. Lo primero. claro está, es identificar los síntomas que están causando el problema.

Los tratamientos para el acné leve a moderado tienen varios objetivos esenciales. El primero es reducir la producción de sebo; el segundo acelerar el desprendimiento de células cutáneas superficiales (descamación) evitando la hiperqueratosis; el tercero combatir la infección bacteriana causada por la colonización microbiana y el cuarto reducir la inflamación atenuando marcas, pápulas y pústulas. Los medicamentos más utilizados para tratar el acné son los retinoides tópicos, el peróxido de benzoilo, los antimicrobianos tópicos, el ácido azeláico y la isotetrinoína oral. Todos estos medicamentos se usan bien aislados o bien combinados. Los retinoides tópicos son útiles tanto para el acné comedogénico como para el acné inflamatorio. Por su parte, el peróxido de benzoilo evita que la piel muerta bloquee los folículos pilosos y también destruye las bacterias que causan infección. Los antimicrobianos tópicos nos ayudan a destruir las bacterias sobre la piel que pueden infectar los folículos pilosos taponados. En todo caso, deberá ser siempre el dermatólogo quien prescriba la medicación apropiada según la gravedad de los síntomas que presente el paciente. Sobre todo porque lo ideal es apostar, en un principio, por tratamientos mínimamente invasivos. Si no resultan efectivos, es cuando se pasa a otros. Por supuesto, hay que tener en cuenta el tipo de piel (grasa, seca, mixta…). Es importante tener en cuenta que ciertos medicamentos de prescripción oral no deben utilizarse durante el embarazo, sobre todo durante el primer trimestre. En estos  casos, los dermatólogos buscarán alternativas.

Los tratamientos contra el acné no son inmediatos 

No podemos olvidar que el tratamiento contra el acné, ya sea medicinal o no, necesita cierto tiempo para surtir efecto. Lo normal son entre 4 y 8 semanas pero el periodo puede llegar incluso a los 3 meses. Además, el paciente tiene que ser consciente de que los síntomas pueden empeorar antes de empezar a mejorar. Por eso hay que mantener las pautas marcadas por el especialista y no tirar la toalla pensando que los resultados serán visibles a los pocos días de empezar con el tratamiento. Por descontado, en la Asociación de Medicina Estética de Madrid te recordamos que hay que tener presentes los efectos secundarios que se pueden experimentar con este tipo de medicación contra el acné. Algunos son la piel seca y la sensibilidad a la luz. Esto se puede combatir echando mano de productos hidratantes coadyuvantes. Junto al tratamiento médico, se usarán para hidratar intensamente y calmar la piel.

Como decimos, los síntomas del acné pueden tratarse con terapias médicas y no médicas. Las primeras son ya para los casos más graves. La primera opción terapéutica para el acné grave es el uso de gel, crema o loción tópica. Siempre atendiendo a unas pautas diarias de cuidados cutáneos con los productos apropiados. Por último, es importante que los pacientes que siguen estos tratamientos usen protección solar a diario adaptada a las necesidades de la piel grasa y propensa al acné.