Este verano protege tu piel del sol

El invierno ha sido muy largo y ahora estamos felices con la llegada del buen tiempo, literalmente, porque la vitamina D que genera nuestro organismo con la exposición solar libera serotonina, lo que nos hace estar de mejor humor. Sin embargo, todos somos conscientes de que algunos de los rayos solares son nocivos para nuestra piel, por lo que en estas fechas debemos extremar las precauciones y usar fotoprotector a cualquier hora del día. Los dermatólogos recomiendan evitar tomar el sol en las horas centrales del día, concretamente, entre las 12:00 y las 16:00 horas. Lo cual, como todo en la vida, tiene una explicación.

Los tipos de rayos solares se dividen en dos tipos: los UVA y los UVB. Estos últimos son los más nocivos para nuestra piel, los que favorecen su envejecimiento prematuro y pueden tener incidencia en la aparición de tumores cutáneos. El horario en el que estos rayos tienen más impacto coincide con el que los especialistas aconsejan resguardarse de Lorenzo. Los rayos UVA son los más famosos, se encuentran en el sol y hasta en las camas solares y estos también son nocivos para la piel, son los causantes de las quemaduras. Ambos tipos pertenecen a la categoría de rayos ultravioletas, RUV.

Es importante saber todo esto a la hora de elegir nuestra crema de protección solar. Una de las cuestiones más importantes, es decantarnos por una de amplio espectro, es decir que proteja nuestra piel tanto de los rayos UVA como de los UVB. Frecuentemente, podremos encontrar fotoprotectores que sólo minimizan el impacto de los rayos UVA, evitando la aparición de quemaduras, pero sin ningún filtro contra los UVB.

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid queremos hacer hincapié en la importancia del factor de protección. Nuestra recomendación es que nunca sea inferior a un factor 30 y que se aplique en zonas que, habitualmente, se nos olvidan como las orejas, el cuello o los empeines. También es aconsejable mantener el mismo factor de protección durante todo el verano, ya que mucha gente va reduciéndolo a medida que su cuerpo se va bronceando. Una práctica poco recomendable.

En caso de quemaduras leves debemos usar algún producto de aplicación postsolar e hidratar la zona en profundidad y con frecuencia. Evidentemente, deberemos evitar la exposición al sol hasta que la piel esté completamente recuperada. Si es más grave es importante visitar al dermatólogo para que realice un diagnóstico, evitando siempre los remedios caseros.