¿Hacerse un tatuaje es peligroso para la piel?

Cada día que pasa es más habitual encontrar personas que han decidido adornar su cuerpo con algún tatuaje. Sin embargo, también es frecuente que con el paso del tiempo muchas de esas personas quieran eliminarlos. No es de extrañar, ya que permanente se traduce en demasiado tiempo. En principio, estos adornos en la piel no resultan nocivos para la salud, siempre y cuando se hagan de forma adecuada. Afortunadamente, hoy en día eliminar un tatuaje es un proceso sencillo, aunque debe realizarse bajo la supervisión de un médico especializado y con el láser adecuado.

En cualquier caso, desde la Academia Española de Dermatología y Venereología recomiendan asegurarse de que la persona que va a hacer el tatuaje cuenta con la experiencia necesaria para conseguir el mejor resultado y reducir los riesgos relativos a esta práctica tan habitual. Lo primero que es necesario hacer será verificar si el tatuador cuenta con los conocimientos sanitarios pertinentes. Por ejemplo, no es recomendable tatuar sobre lunares o manchas de nacimiento, ya que dificultaría su control dermatológico.

Otra cuestión esencial es que la tinta empleada en la elaboración del tatuaje esté homologada y conocer qué tonalidades son más fáciles de eliminar. Colores como el negro, los grises o los azules resultan más asequibles que los verdes y amarillos a la hora de hacerlos desaparecer. Las tintas que no hayan pasado el control sanitario pueden resultar tóxicas y provocar alergias o infecciones.

Así que desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid queremos destacar que hacerse un tatuaje no es malo para salud, pero esta práctica conlleva riesgos que debemos conocer para poder evitarlos y preservar nuestra salud cutánea. También es recomendable saber que es posible eliminar los tatuajes de forma efectiva con el láser ultrapulsado. En cualquier caso, este procedimiento debe ejecutarse siempre por un médico especializado y con un sistema láser adecuado para evitar otros riesgos en el borrado de tatuajes.

Si estas premisas no se cumplen, el proceso puede causar quemaduras o cicatrices en la piel del paciente. Además de los colores, la zona en la que se localizan los tatuajes es un factor que favorece o complica la eliminación de los mismos. Las áreas más accesibles son aquellas con una piel más gruesa y que no son curvas, como los muslos, los brazos o la espalda. Estas cuestiones pueden suponer más o menos sesiones de láser para borrar toda huella del tatuaje sobre nuestra piel.