El acné afecta a un elevado porcentaje de mujeres entre 20 y 50 años

Existe una creencia generalizada de que el acné es un problema que afecta, exclusivamente, a los adolescentes. Pero nada más lejos de la realidad, esta patología que consiste en la inflamación de las glándulas sebáceas, es sufrida por muchas mujeres en edad adulta. Si lo miramos desde el punto de vista científico no es de extrañar, ya que esta enfermedad se desata como consecuencia del incremento en la producción de sebo originada por las hormonas. Además, existe cierto factor genérico que contribuye a la obstrucción de los poros y al aumento de la presencia de bacterias. Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid queremos hacer hincapié sobre el hecho de que existen diversos tratamientos para acabar con este problema. Desde la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC) recomiendan someterse a estos tratamientos en otoño para minimizar los efectos de la pigmentación.

La higiene de la piel y los cuidados del cutis deben intensificarse cuando se detecta el problema del acné. Aplicar productos limpiadores no comedogénicos cada día y realizar una exfoliación semanalmente, contribuye a minimizar el impacto de esta patología. Afortunadamente, existen diversos tratamientos médicos que permiten combatir la enfermedad para conseguir una piel lisa, libre de granos. Junto con la aplicación de principios activos se puede proceder con terapias de láser, fotodinámicas o de microabrasión para poner punto y final al acné.

Una de las cuestiones que más preocupa a las mujeres que se ven afectadas por esta patología es cómo evitar la presencia de cicatrices, un hecho que puede mermar la autoestima de las personas que han padecido este problema. Es en este punto donde interviene la medicina estética para poner solución a una cuestión que afecta a los pacientes de manera negativa. Lo más habitual es proceder con tratamientos de láser que variarán en función de la forma y el tamaño de las cicatrices. En estos casos, la mejor opción es acudir al dermatólogo para que pueda realizar un diagnóstico y definir la técnica más eficaz para caso en concreto. Acciones sencillas que no sólo mejoran el aspecto físico de las pacientes, si no que contribuyen a mejorar su calidad de vida y a mejorar su autoestima.