Ozonoterapia contra la celulitis

La medicina estética sigue evolucionando, buscando nuevas soluciones, más eficaces, menos invasivas y que permitan alcanzar los mejores resultados posibles. Numerosos especialistas del sector consideran que los tratamientos con oxígeno u ozonoterapia pueden ser eficaces para mejorar aquellos problemas estéticos relacionados con la grasa localizada o tejidos adiposos. Esta técnica consiste en la aplicación de ozonoterapia, mediante inyecciones subcutáneas en la zona afectada. Desde Asociación de Medicina Estética de Madrid queremos hacernos eco de esta tendencia, resaltando que el ozono presenta la capacidad de atacar los ácidos grasos insaturados. El resultado final supone la modificación de las moléculas grasas lipófilas a hidrófilas, de este modo el organismo podrá eliminarlos fácilmente.

Actualmente, se han demostrado las numerosas propiedades del ozono, empleándose esta sustancia como solución a diversos problemas, ya no sólo de carácter estético. El ozono aporta propiedades antiinflamatorias, consiguiendo además, la activación del metabolismo de las grasas. Por si fuera poco presenta otras ventajas como la posibilidad de disminuir el ácido úrico o activar la microcirculación. Pero profundicemos más sobre las propiedades de esta técnica estética:

  1. La ozonoterapia facilita la oxigenación de los tejidos, por lo que incrementa la capacidad de la sangre de absorber el oxígeno, mejorando la circulación, así como las funciones celulares.
  2. Se trata de una técnica antioxidante, que puede ralentizar el envejecimiento celular.
  3. Además, también se ha demostrado que su uso acelera los procesos de regeneración de tejidos, por lo que su aplicación también puede ser muy adecuada para tratar cicatrices y otro tipo de lesiones en la piel.

Desde nuestra entidad, comprometidos con la formación y los avances tecnológicos, queremos apoyar cualquier investigación o innovación en el ámbito de la medicina estética que pueda garantizar la práctica de técnicas menos invasivas que, a su vez, posibiliten la obtención de los mejores resultados. La base de esta técnica consiste en aplicar el ozono como agente terapéutico, por lo que se trata de un tratamiento natural, con un bajo índice de efectos secundarios o contraindicaciones. En cualquier caso no se trata de una aplicación moderna, la primera vez que se empleó el ozono en medicina fue a principios del S. XX, durante la primera guerra mundial, favoreciendo la curación de algunas heridas de guerra.