Principales características de la piel del contorno de ojos

Dicen que la cara es el espejo del alma y culpa de ello lo tienen los ojos. La mirada es capaz de transmitir multitud de sensaciones y emociones. La alegría o la tristeza se hacen visibles en esta zona del óvalo facial, pero también podemos ver cansancio o preocupación. Hablamos de una parte de nuestra anatomía donde se concentra la mayor proyección emocional. Sin embargo, también son una zona muy vulnerable, la piel del contorno facial es la más fina del cuerpo, de hecho con frecuencia concentran gran cantidad de arrugas.

Parpadeamos decenas de veces por minuto y, sin darnos cuenta, realizamos gran cantidad de contracciones de los músculos de la zona ocular a lo largo del día. Es una zona dinámica, el parpadeo es necesario para la hidratación de los globos oculares, protegiéndolos y permitiéndonos expulsar los cuerpos extraños que hayan podido acabar en el interior de nuestros ojos.

Los movimientos musculares de la zona ocular van mucho más allá, ya que estos también se contraen cuando gesticulamos, al reír o al llorar, si fruncimos el ceño o entrecerramos los ojos si nos molesta la luz. Todas estas cuestiones hacen necesarios unos cuidados básicos para minimizar la presencia de finas arrugas y líneas de expresión. Entre las imperfecciones más frecuentes en la zona ocular podemos destacar las patas de gallo.

Otro problema frecuente son las ojeras, hablamos de un problema con una gran implicación genética que, normalmente, se va agudizando con el paso de los años. La piel del contorno de ojos se vuelve más fina y delgada con el paso del tiempo. En Asociación de Medicina Estética de Madrid sabemos que es imposible vencer al envejecimiento, pero sí podemos hacer algo para reducir y retrasar sus efectos.

El cansancio, la falta de sueño y la retención de líquidos también puede pasar factura a la piel de alrededor de los ojos. La aparición de bolsas y ojeras se hace notable ante estas condiciones. Para lucir una mirada radiante y rejuvenecida, será vital seguir los siguientes consejos:

  1. Desmaquillar los ojos de forma adecuada

  2. Utilizar cremas hidratantes específicas para el contorno de los ojos

  3. Consultar con un médico estético que pueda recomendar una alternativa médica y ambulatoria de tratamiento posterior a un correcto y adecuado diagnóstico de la piel, estructuras y grasa alrededor del ojo.

  4. Si el médico estético sopesará la falta de resultado óptimo con un procedimiento estético ambulatorio, lo ideal sería consultar con un especialista en cirugía estética para la opción quirúrgica.