¿Sabes qué es el síndrome metabólico?

El estilo de vida que llevamos tiene un impacto sobre la forma en que nuestros cuerpos funcionarán en el futuro. La ausencia de práctica de ejercicio o una alimentación poco equilibrada, no solo puede derivar en consecuencias físicas como el aumento de peso, sino que también afecta a nuestra salud. Numerosas investigaciones han determinado cómo estás elecciones tienen una relación directa con el síndrome metabólico. Si no sabes qué es, sigue leyendo porque te lo explicamos a continuación.

El síndrome metabólico no se trata de ninguna patología, sino de un grupo de factores de riesgo que desempeñan un papel importante en la probabilidad de que una persona pueda sufrir en el futuro una enfermedad cardiovascular. Estas condiciones son:

  1. Exceso de grasa abdominal: La acumulación de grasa en la cintura como consecuencia del sobrepeso es un riesgo para la salud. Esta condición suele afectar más a la población masculina que femenina. Un perímetro de cintura mayor a 102 cm y 88 cm para hombres y mujeres respectivamente, es un indicativo de que se deben realizar cambios de hábitos en alimentación y el estilo de vida.

 

  1. Hipertensión: El riesgo de este factor es que muchas personas no saben que la sufren. La falta de tratamiento de alguien que es hipertenso aumenta el índice de probabilidad de sufrir un accidente cardiovascular como un ictus o infarto de miocardio. Una señal indicativa de hipertensión son las cefaleas recurrentes. Por este motivo es importante tomarse la tensión al menos una vez a la semana y, en caso de observar alteraciones, acudir al médico.

 

  1. Niveles de glucosa altos: La presencia de altos niveles de glucosa en los vasos sanguíneos puede ocasionar además de enfermedades cardiacas, problemas oculares, hepáticos e incluso daños cerebrales. Cambiar el estilo de vida sedentaria por uno más activo y una alimentación sana y equilibrada, en ocasiones es suficiente para equilibrar este desajuste.

 

  1. Niveles de triglicéridos altos: Los triglicéridos son el principal tipo de grasa transportado a través del organismo. Este índice debe ser controlado porque puede desembocar en afecciones cardiovasculares como ateroesclerosis, un estrechamiento que impide que la sangre circule correctamente por las arteras coronarias y, en consecuencia, derivar en una angina de pecho.

 

  1. Bajos niveles de colesterol HDL: Con estas siglas se conoce al colesterol de lipoproteínas de alta densidad, es decir, el comúnmente conocido colesterol bueno. Éste es el que contribuye a bajar el colesterol LDL, el malo, razón por la que es importante incluir en nuestra dieta alimentos que contribuyan a aumentar los niveles de colesterol HDL.

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid recordamos que la presencia de al menos tres de estos indicadores de manera simultánea, es lo que se conoce como síndrome metabólico.