Tipos de piel: ¿Normal, seca, grasa o mixta?

Es habitual decir que la piel es el reflejo de la salud de cada persona y también nuestra principal carta de presentación. Dependiendo del estilo de vida, hábitos de alimentación y la genética, podemos tener distintos tipos de piel. Para cuidarla de manera adecuada o para tratarla con algún procedimiento de medicina estética, es importante identificarla previamente. En esta ocasión explicaremos las distintas tipologías de piel y las principales características de cada una de ellas

  • Piel normal

Utilizamos este término para referirnos al prototipo de piel que presenta un buen equilibrio, es decir, la tez tiene una textura aterciopelada, suave, lisa y libre de impurezas. Aunque la denominada zona T (frente, barbilla y nariz) puede ser un poco grasa, el sebo y la hidratación están en armonía. Se trata de un tipo de piel radiante de salud porque no es propensa a la sensibilidad. Debido al paso del tiempo, es frecuente que personas con piel normal comiencen a experimentar sequedad en su piel.

  • Piel seca

Tal y como sugiere su nombre, la piel seca se caracteriza por producir menos sebo. Consecuencia de esa falta, la piel seca carece de las grasas necesarias para retención de humedad y la creación de un escudo protector frente a agentes externos. Las causas que provocan la piel seca puede ser varias, pero principalmente la ausencia de aminoácidos y ácido láctico, así como los conocidos lípidos epidérmicos (ácidos grasos, colesterol y ceramidas). Por otro lado, no debemos confundir entre piel seca y piel deshidratada, ya que no son lo mismo. La piel deshidratada es una condición de la piel susceptible de afectar a cualquier tipología de piel. La piel seca presenta un aspecto áspero y con escamas, además de causar sensación de tirantez.

  • Piel grasa

La principal característica de la piel grasa es que presenta un nivel de producción de sebo por encima de lo normal, por eso se conoce también como piel seborrea. La hiperproducción de sebo se debe a numerosos factores: genéticos, hormonales y estrés, principalmente. La piel grasa se distingue porque los poros son muy visibles, posee un aspecto engrosado y es propensa a la formación de brillos.

  • Piel mixta

Se trata de un tipo de piel con áreas de piel grasa y zonas de piel normal o seca. Es habitual que muchas personas presente una zona T con porosidades debido a la alta producción de sebo y unas mejillas secas a consecuencia de un déficit de lípidos.

Desde la Asociación de Medicina Estética de Madrid recordamos la importancia de conocer la tipología de tu piel a la hora de someterse a un tratamiento específico. Conocer las carencias y necesidades de la misma, es el primer paso para disfrutar de una piel llena de salud. Por este motivo es bueno hacer el diagnóstico apropiado del tipo de piel para poder seleccionar la cosmética y productos cosmeceuticos específicos que mejor se adaptan a cada tipo de piel.